Nosotros, miembros de la Sociedad Lomográfica Internacional, queremos presentarte con gran respeto y admiración la increíble cámara Holga. Para ser más exactos, no somos ni los creadores, ni los primeros usuarios de la Holga. De hecho, llegamos con bastante retraso a la fiesta. Sin embargo, este retraso no ha afectado de ninguna manera a la sincera admiración y pasión que procesamos hacia esta cámara tan rudimentaria, que al mismo tiempo consigue los más bellos resultados.


La primera partida de cámaras Holga llegaron a nuestras manos aproximadamente en el año 2000. Después de esforzarnos en cargar cuidadosamente la película y comenzar a hacer los primeros disparos, empezamos a encapricharnos con ella. Bueno, de acuerdo, no fue tan rápido.

La verdad es que empezamos a jurar y blasfemar como camioneros al intentar cargar la maldita cámara por primera vez. Y todos teníamos la incómoda sensación de no saber si lo habíamos hecho bien y si la cámara estaba funcionando o no.
Para ser sinceros, la Holga no es una cámara fácil para hacerse con ella a la primera de cambio. Realmente nos quedamos todos un poco con cara de poker.
El enamoramiento vino más tarde; al recoger las copias del laboratorio. Nos quedamos prácticamente sin respiración. Cada imagen evocaba un sentimiento distinto; tonos con suave foco, colores brumosos y nebulosos, fluidos de luces.....
El patito feo convertido en el más bello cisne del lago. Por supuesto, esta fábula es como un cliché, pero en nuestro caso, el cuento fue auténticamente real. Estos resultados iniciales tan buenos nos hicieron ponernos en marcha y rápidamente empezamos a crear nuevos archivos con Holga y descubriendo todo lo que esta cámara era capaz de aportar.

Durante el año 2001 organizamos un nuevo concurso llamado Lomographic Sampling Games. Este proyecto global invitaba a nuestros miembros, adeptos y amigos a participar y enviar sus mejores fotos realizadas con las cámaras lomográficas. Incluimos por primera vez la cámara Holga como instrumento para poder participar en estos juegos.


Las entradas de imágenes con Holga fueron espectaculares. Realmente fantásticas. Nos iban llegando fotos increíbles, lo nunca visto, sin igual ni comparación con otro tipo de cámara. No exageramos. Después de un largo proceso de selección, elegimos unas imágenes con Holga para nuestro libro sobre Lomografía "Don´t Think, Just Shoot", (Editorial Booth Clibborn, Reino Unido, 2002) de los siguientes artistas: Richard Hernandez (USA), Lisa Knowles (USA) y Courtney Utt (USA).

Actualmente, tenemos a vuestra disposición el "Holga Starter Kit". Estamos orgullosos de poder ofrecerte este paquete de iniciación y de poder mostrarte el mundo de la Holga, sus increíbles imágenes y su historia un tanto singular ( parecida a la historia de nuestra Lomo L-CA). Solo esperamos que te produzca la misma inquietud y expectación que sentimos nosotros al recibir los primeros resultados. También sabemos y estamos seguros que sufrirás, al igual que sufrimos nosotros con las primeras experiencias de cargar la cámara, hasta que conseguimos aprender y hacernos con ella. Pero todo este proceso forma parte de la experiencia. Ten paciencia, aprende a disfrutar, no te rindas a la primera. Participa con nosotros y súbete al tren de esta comunidad internacional que no hace ascos a las lentes de plástico. ¡Pégala a tu cuerpo, experimenta y no decaigas en el intento!

{{{ No te olvides de quitar la tapa a la lente }}}

HISTORIA DE LA CAMARA HOLGA ::

Hong Kong, 1982. La producción y manufacturación en el mundo marcha a todo gas. Igual que sus vecinos, Japón y China, la fotografía se convierte en un hobby nacional y en una obsesión. Diariamente se desarrollan nuevos diseños y nuevos modelos salen como churros de las fábricas, alimentando los mercados domésticos y las exportaciones. La Holga es fruto de esta vorágine; una cámara poco moderna, de signo totalmente pre-hisórico, que nos lleva en el tiempo a épocas pasadas, el de las cámaras mecánicas.

El concepto es simple, -una cámara sencilla, de bajo coste, que utiliza película 120, medio formato. Contiene únicamente el mecanismo básico necesario para hacer fotos y ofrece una alternativa muy barata y accesible a estudiantes y entusiastas del medio formato, que de otro modo y debido a los altos costes que tiene la fotografía de medio formato, se hace prácticamente inaccesible.
La nueva cámara recibe el nombre de "ho gwang", cuyo significado es "muy luminoso". Después de hacer un sondeo lingüistico en los países occidentales, pasa a llamarse "HOLGA".

Durante los próximos diez años, la Holga produce una auténtica explosión popular. Una comunidad global de fotógrafos, estudiantes, gente creativa y en general gente estupenda de todo tipo empiezan a admirar la sencillez y la habilidad de la Holga, llegando a crearse un auténtico compromiso con la cámara.
Este culto formado en torno a la Holga, alabando sus dudosas características, efectos impredecibles y resultados sorprendentes aumenta día a día. Tanto profesores, como estudiantes, convierten a la Holga en una herramienta de ensayo -impartiendo con ella las bases fundamentales de la fotografía, al mismo tiempo que abren nuevos campos y conceptos de técnicas no predecibles. Los fallos más aberrantes, considerados como "errores garrafales" en una cámara convencional, pasan a convertirse con la nueva escuela de Holga, en cualidades de valor incalculable.

El movimiento "Holga" crece actualmente minuto a minuto. Nuevos fans, distintas organizaciones y foros, así como páginas web surgen en torno a esta cámara. Se organizan exposiciones fotográficas en algunas de las más prestigiosas galerías de arte del planeta, mostrando los trabajos realizados con una de las herramientas "menos artística" del momento.

Concursos, eventos interactivos y medios de comunicación de todo tipo "sacuden" a comunidades de artistas dentro y fuera de la red, dando a conocer los excelentes trabajos realizados por los adictos a esta cámara.

Irónicamente, en los últimos años, el diseño y las prestaciones de las cámaras fotográficas se ha convertido en una lucha cada vez más técnica, automatizada y sofisticada. Como contrapartida, la sencillez y la "no tecnología" crece simultáneamente más y más entre aquellos que disfrutan con la sencillez y con lo impredecible de la Holga.
Mientras que diseñadores en todo el mundo se estrujan el cerebro por desarrollar cámaras cada vez más avanzadas y complejas, la Holga sigue creciendo como símbolo de contra-cultura, dejando a un lado las complicaciones tecnológicas y simplificando la ecuación en los 4 elementos: tu ojo, la lente, la película y tu objetivo.