Abre tu mente - La lente gran angular de la LC-A+
CÁPTALO TODO
Mente abierta, corazón abierto, ojos abiertos, perspectiva abierta ante la vida y un campo de visión de gran angular. De eso se trata, ni más ni menos. En lugar de modificar las cosas del mundo que te rodea ¿qué te parece si dejas que se plasme todo en tus imágenes? Tus ojos son dos máquinas increíbles, que te aportan una percepción de primera de lo que rodea a tu cabecita. Pero ahora puedes llevar esta visión un paso más allá y más amplio de lo habitual. Deja que tu cámara capte más allá de lo que ves frente a tu cara. Cambia tu visión periférica a una visión central. Vive, saborea, respira y experimenta más de lo que haces habitualmente. Es verdad que asusta un poco y comprendemos tu inquietud. Una vez que te acomodas con esa cálida y segura visión de 32 mm, sin duda puede ponerte de los nervios aventurarte hacia ese gran angular desconocido. ¿Quién sabe qué hay ahí fuera? ¿Osos furiosos? ¿Dientes de oro? ¿Un pelícano cabreado? Pero no puedes dejar que todo esto te paralice. Amigo, ha llegado la hora de que te enfrentes a tus miedos, guardes la compostura y lentamente pero con seguridad deslices esa lente de gran angular en su sitio. No vuelvas la vista al pasado para sentirte seguro. Ha llegado la nueva visión. En resumen: cáptalo todo y registra cada pedacito. No te dejes nada, porque nunca sabes qué te estás perdiendo.
UN TANTO IRREAL PERO MUY INTENSO
La lente gran angular en tus manos es físicamente un pedazo sólido de metal y cristal. Pero en realidad es un instrumento para conseguir un fin. Montada en la cámara LC-A+, captura esa cómoda visión de 32 mm que todos conocemos y que nos encanta y la amplía para convertirla en un paraíso super ancho de 20 mm y fotograma completo. Las imágenes superarán con creces los límites de la visión humana (alcanzan los 120 grados) y registrarán todo tipo de detalles que para el ojo pasarían desapercibidos. Los sujetos y los objetos cercanos al extremo del fotograma se distorsionarán y tendrán un efecto sobrenatural. Cualquier cosa que quede junto a la lente se envolverá de una urgencia y una potencia que no pasa inadvertida. Las imágenes no sólo parecerán más anchas de lo normal, sino que en ocasiones las notarás más absorbentes y conmovedoras de lo que esperabas. Cuando realmente te entregues y abras tu mente, esto es sólo una parte de las compensaciones que obtendrás.
ACÉRCATE UN POCO MÁS (y no te olvides de lavarte los dientes)
(y no te olvides de lavarte los dientes)
Cuando se utiliza la lente gran angular, los objetos que antes estaban cercanos se alejan. Y los que estaban un poco a un lado, se llevan al extremo. En el mundo de la Lomografía, en el que el acercamiento es indispensable, esto sólo puedes remediarlo poniéndote justo encima de tus objetos de deseo. Estamos hablando de distancias de centímetros. Que no te venza la timidez. Ponte en medio de la acción. Justo frente a ese gato que bosteza. Junto a esa preciosa reja de cromo. A esa bailarina. A esos dos cachorros histéricos. Al lado de ese aburrido jersey de cuello alto. De ese bajista del grupo death metal. De ese tatuaje de colorines. En primera fila de ese festival de Capoeira. En medio del vestíbulo del pretencioso hotel vanguardista. Junto a esos zapatos preciosos después de años de uso. Ese filete empanado perfecto (de ternera, claro). Sea lo que sea lo que estés fotografiando, va a tener que hacerse a la idea de que estarás tan cerca que a lo mejor le incomoda. Mantén la calma y tranquiliza a tu sujeto diciendo que la Lomografía de gran angular es natural, segura y divertida para ambas partes. “No te preocupes, al final va a salir todo bien. No le hagas caso a ese disco de cristal reluciente que casi te toca la nariz”. Merece la pena ese poquito de incomodidad en el momento de la captura para lograr esas extraordinarias imágenes.


